Calidad vs. Cantidad. ¿como medir un blog de éxito?

Siempre inconformista, Senior Manager vuelve a visitarnos para buscarnos las cosquillas y hacernos pensar. En particular lo hace comentando una entrada en la que señalaba mi "saldo" superior a 100 entradas en el blog y remarcando la importancia de dar calidad en todas y cada una de las entradas frente a la cantidad..

Esto me lleva a dos reflexiones divergentes, por un lado cómo definir qué es calidad y qué no en el mundo de los blogs y, por otro lado, dar eco al dicho de que "es importante que cuando la inspiración llegue te encuentre trabajando" (similar al de "No me lo explico, mientras más trabajo más suerte tengo")

No soy el primero que plantea como medir la calidad. Si miro a mi blog, automáticamente desconfío del número de visitas como índice. Entre las "superventas" se encuentran entradas que no las considero especialmente valiosas o de calidad extrema, sirvan de ejemplo la referencia al iJam que arrasó la navidad pasada o el resumen de una conferencia que no me gustó especialmente (¿qué tendrán de Bono y sus sombreros?).

Otro parámetro podría ser el número de comentarios asociado a cierto artículo. En este caso un exponente de la calidad vendría de la mano de Tuenti y mi particular "Quiero una invitación a Tuenti", algo de lo que no podría estar orgulloso.

Antonio Ortiz, señalaba hace mucho tiempo (eso son 16 meses en este mundo) que la calidad debía medirse por la satisfacción del usuario. Parece que esto va más por lo que Senior Manager apuntaba y desde luego estoy de acuerdo, pero (siempre tiene que existir un pero) ¿quiénes son mis usuarios? ¿como satisfacerlos? Entre mi público tengo propietarios de blogs y centrarme en ellos sería pura endogamia, tengo familiares y amigos, de los que les gusta que les saques temas más personales, compañeros de trabajo o clientes y proveedores, que prefieren un toque más profesional, gente que estaba de paso, que no se la verdad qué encuentran aquí aunque muchos se quedan, otros que les mola que les cites y otros que quieren el anonimato.

Tras una primera visita, mi amigo Cristóbal definió este blog como algo a caballo entre una bitácora personal y un blog profesional. No me disgusta ese punto de vista, pero me lleva a pensar, como alguna vez he leído, que los blogueros escribimos para nosotros mismos.

Si establecer la definición de calidad era una de mis reflexiones, la otra era dar cabida a la inspiración. A lo largo de casi un año he escrito todo tipo de entradas, unas más directas, otras más pensadas, las hay incluso que cambiaban de título a medida de que las palabras y frases se plasmaban en el artículo.

Artículos en los que tenía grandes ilusiones o perseguían generar un debate interesante han pasado sin pena ni gloria. Un buen número de entradas en proceso de maduración no tienen visos de llegar a ver la luz, precisamente por eso, por no encontrar el momento adecuado para terminarlas. Otras quedan anticuadas o simplemente irrelevantes después de que la gran parte de la blogosfera las haya tratado.

Lo que he intentado a lo largo de este año es mantener una regularidad en el blog, no correr el riesgo de sumirlo en un cementerio donde subir un vídeo de youtube cada seis meses. Ahora sé que eso no va a pasarme y lucho por que la inspiración me llegue mientras escribo una entrada que me lleve al "Olimpo de los blogueros". ¿cómo sabré si lo he conseguido? No lo sé. Pero creo que sabré reconocerlo cuando llegue a dicho lugar.

Preguntas para la meditación (puede ser a solas o en grupo, para eso tienes los comentarios):
  1. ¿Cómo reconoces un artículo de calidad?
  2. ¿Qué buscas en los blogs que sigues?
  3. ¿Tienes un blog? ¿Cuál sería tu "Olimpo de los blogueros"?
(Fotografía Monte Olympo via Wikimedia Commons)

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