Blogs de empresa: ¿fracaso seguro?

Las modas siempre traen escenas divertidas. Sobre todo al final de la curva de adopción, ese momento en el que los irreductibles se deciden por fin a caer en brazos de los dictados de la moda y la vida moderna. El mismo momento en el que los pioneros surfean en la ola de una nueva tendencia y la gran mayoría abandona en masa la moda ante la entrada de individuos sin ningún tipo de glamour y con los que, bajo ningún concepto, quieren verse relacionados.

Lo verdaderamente divertido de estos late adopters es que lo hacen renunciando a si mismos y a sus principios, esto los convierte o en talibanes de la tendencia o en almas hundidas al darse cuenta de que la traición a sus valores les va a salir más cara de lo que tenían presupuestado.

No pienso que la web 2.0 sea una moda. Es más bién una filosofía y una forma de entender las relaciones para aquellos individuos y entidades (meto en el saco las empresas e instituciones) que interiorizan valores como la transparencia, la cooperación y la colaboración, la contribución desinteresada, etc.

Resulta patético ver como personas y entidades que no entienden el verdadero significado de esos valores se suman a la 2.0 como si una moda se tratase. Y llegan tarde. Y llegan mal. Blogs que no se actualizan, conversaciones que no se escuchan, colaboraciones que tienen precio, falta de sinceridad, opacidad... Así hasta que se dan cuenta de que ya no está de moda y, demos gracias a Dios, se apresuran a mimetizarse con otra nueva moda en decadencia. Son así, camaleónicos.

Y tras estos ladrillos repartidos por doquier, hablaré un poco de "mi libro" (S. Umbral que en paz descanse) que no es otro que la razón de que muchos blogs de empresa fallen. La idea surge a raiz de un artículo en el blog Muy Observador al que llego desde la revista MuyComputer.

El paso del tiempo es implacable con los blogs y pone a cada uno en su sitio. A los blogs oportunistas, que un buen día dejan de mantenerse sin ninguna razón, nuestros políticos son especialistas en abandonos tras las elecciones. A los blogs comerciales, pronto se les ve el plumero y, lo que es peor, la parcialidad en sus análisis. A los blogs tribuna, donde la razón la tengo yo y libreme Dios de tener un solo comentario porque entonces les fulmino. A los blogs endogámicos, donde mis amigos y yo gustamos de dedicarnos artículos y comentarios y a los demás que les den. Todos pasan por el Juez Tiempo para conocer su destino.

En los blogs de empresa, la situación se repite y sólo bloggers contrastados y con las manos libres internamente son capaces de mantener una regularidad de artículos tanto en cadencia como en calidad de contenido que permita crear una comunidad alrededor del blog.

Y al que tenga todavía la duda, le receto una lectura que ya se planteó hace varios meses en este mismo blog:
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