A los mandos de una BlackBerry

Llevo unas semanas (pocas) acompañado de una BlackBerry sometida a uso intensivo. Es mi primera BlackBerry por lo que mis experiencias y sensaciones que intento transmitiros en este texto espero que sean útiles para cualquiera que se acerca a estos aparatitos.

Uso el término "aparato" porque llamar teléfono a este gadget (Suena mejor en inglés) es algo demasiado restrictivo. Ya se que desde un teléfono de los de ahora se puede hacer de todo, pero estaréis conmigo que quien maneja una BB no puede quedar indiferente.

Yo la definiría como una PDA que, además, sirve para hablar por teléfono. En concreto manejo una BlackBerry Pearl 8120. La usabilidad, pues, del cacharro requiere tener claro qué estamos evaluando.

Si evaluamos el cacharro como si de un teléfono se tratara, estaríamos hablando de buenos componentes pero complicado de usar. Las cosas no están donde los teléfonos las suelen tener o no se llaman como se llaman en el resto de teléfonos del mundo. Cambiar un fondo de pantalla, asignar una melodía, modificar el PIN o mandar un SMS puede ser todo un reto.

Pero si evaluamos el dispositivo como una extensión de nuestro puesto de trabajo, estamos hablando de una máquina perfecta para multiplicar nuestra productividad, de una ayuda sin igual y de una facilidad de uso digna de los dispositivos de la marca de la Manzana.

Las herramientas de trabajo están maduras y bien ligadas y uno las encuentra donde espera encontrarlas, cerca, muy cerca. Gestionar una agenda, revisar tu buzón, enviar correos, administrar contactos. Ahí es donde radica la potencia de RIM (el fabricante) y sus Blackberries. Su integración con el mundo laboral es muy alta y de hecho se han convertido en un estándar a base de ser diferente que los demás. Algo no muy habitual.

En resumen: soy uno más en la dictadura del temido Crackberry

Foto: vía www.blackberry.com
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