Cómo matar un blog

Este blog es algo dinámico. Cada entrada que se publica aprovecha algo de lo ya publicado y a la vez aporta un nuevo granito de arena que contribuye a que el conjunto sea algo distinto.

Como ente dinámico vive de mis experiencias y de las personas que me rodean, de "nuestras" experiencias. ¿Por qué escribimos un blog? es una pregunta recurrente, para nosotros, para nuestros amigos, para nuestros lectores, para que nos lean, incluso, los menos, lo hacen para ganar dinero. Los hay centrados en temáticas concretas y otros más personales.

Recientemente Albert García Pujadas, detrás de Nikodemo y las aventuras de Cálico Electrónico, celebraba el segundo aniversario de su blog personal reflexionando, acertadamente como siempre, sobre el objetivo del propio blog (que recomiendo).

Otro activo bloguero como José Miguel Bolívar se imponía un descanso vacacional en su blog, escrito en este caso con un compromiso muy claro, el de ayudarnos a todos a ser más productivos. Mientras que otros muchos aprovechan las vacaciones para ser más productivos o siguen su ritmo de publicaciones sin inmutarse ante vientos y mareas.

Curiosamente muchos blogs personales languidecen tras meses y meses sin actualizar, pero con el propósito expuesto en una de las últimas entradas de "no abandonarlo" sino de escribir cuando la ocasión lo merezca, cosa que por cierto no parece suceder muy a menudo.

Los blogs son tan jóvenes que no hemos aprendido a cerrarlos, a matarlos, a acabar con ellos. No deben de existir muchos casos, yo no recuerdo haber visto ninguno, quizás lo más parecido son los cambios de servidor y de dominio, como el que Senior Manager realizó no hace mucho y que supone un caso único y por cierto, honrosamente planteado.

¿Habéis matado algún blog? ¿Tienes uno que no sabes como cerrarlo? ¿debemos dejar los post para la posteridad o darlos de baja? A ver si entre los consejos y opiniones de todos conseguimos un "Manual para acabar con un blog"
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