El fin de los blogs... paparruchas

Esta semana me ha indignado especialmente una de esas "noticias" que, a mi entender, desacredita por completo a la persona que la escribe.

Se trata de un artículo de Paul Boutin en la revista Wired (en inglés) en el que califica los blogs como producto anticuado, no fiable e inservible. Y peor todavía, el eco de Sergio Rodriguez en el blog El Catalejo (¡¡¡que paradoja!!!) de elmundo.es.

Un blog no es nada anticuado. Se renueva cada día y transmite de la mano de infinidad de anónimos y no tan anónimos bloggers todo tipo de noticias, opiniones, información o sentimientos. Nada de esto caduca.

El primer error que cometen es meter a los blogs en el mismo saco que otros productos de la web: twitter, flicker, facebook... Cada uno tiene su espacio y su misión el único punto comparable es que en todos puedes medir su audiencia. Poco más.

El segundo error es acusar a los blogueros de que medios comerciales hayan imitado su formato y estilo para poder luchar contra la sangría de lectores que les supone la existencia de blogs. Todos sabemos distinguir entre tráfico de mercancías y tráfico privado en una autopista, ¿por qué no distiguen entre pseudoblogs comerciales y los blogs de toda la vida?

Y el tercer error es pensar que los internautas no saben distinguir entre todo ello. ¿Tomando por tonto a tu cliente? Mala estrategia, muy mala.

Escribo tarde sobre el tema y eso me permite ver que no soy el único descontento: Antonio Ortiz, Enrique Dans, Consultor Anónimo y una larguísima lista. Además, por una vez, no tengo la sensación de pertenecer a una cruzada de endogámicos creadores de contenido, sino de un millonario grupo de personas que utilizan sus blogs para ayudar a los demás y, a veces, a sí mismos.
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