Universidad vs Resto del Mundo

Tras el contacto de la semana pasada con el mundo universitario y un divertido paralelismo elaborado con mi amigo Zahoneo en una conversación a horas intempestivas gentileza de Skype, llegamos a la conclusión que las Universidades a veces parecen vivir en un mundo paralelo.

Siempre que por trabajo entro en contacto con las Universidades, el trato es fantástico y las conversaciones son de lo más interesante tanto en el plano personal como profesional. No fue menos la visita a Burgos de la semana pasada (sentí mucho no poder cenar con vosotros).

A lo que íbamos, mi sintonía con las inquietudes con el mundo universitario (profesores, alumnos, PAS, órganos de gobierno...) es muy alta hasta que llegamos al mundo de las publicaciones. En ese momento parece que nos trasladamos a un Second Life donde en vez de dólares Linden la moneda de curso legal son los artículos o publicaciones que cada avatar (en este caso profesor de la Universidad) tiene en su poder.

Llegado el caso, no es tan importante el contenido o alcance de las publicaciones, sino su número total, porque, señores, no es lo mismo 30 que 40. Incluso carece de interés la especialidad o sector donde se han ganado estos valiosos premios, de forma que una publicación relativa a la física cuántica tiene un valor equivalente al de una publicación sobre la vida social del koala o el desarrollo del último avance en cirugía cardíaca.

Se que estoy frivolizando y llevando al absurdo temas muy serios en los que muchos investigadores emplean tiempo y dinero, pero creo que es una buena llamada de atención sobre el ecosistema universitario y su distanciamiento del "Resto del Mundo".

Como la endogamia no es positiva en ninguna faceta, mi sugerencia es trabajar en la construcción de puentes que permitan a la universidad y a las empresas compartir el conocimiento y las experiencias que ambas desarrollan día a día de forma que empresarios de éxito puedan ser justamente valorados en la Universidad (aunque no tengan publicaciones) y que un investigador puntero no sea visto como un extraterrestre sin contacto con el mundo real (y con un currículum muy extenso).

Quizás la fórmula de las escuelas de negocio de éxito radica precisamente en eso y ejemplos como los de Martin Varsawsky o Enrique Dans (desde la empresa y desde la Universidad respectivamente) son el camino a seguir.

Para terminar, señalar que uno de mis objetivos a medio plazo es colaborar con una universidad o cualquier programa formativo trasladando estas y otras ideas. Sólo me falta encontrar "partners" que me acojan en su seno.

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